Cuando recibimos un amplificador que no funciona, lo primero que debemos evitar es comenzar a cambiar componentes sin saber por qué.

Un diagnóstico comienza con una pregunta:

¿Qué está haciendo exactamente el equipo?

No es lo mismo:

  • No enciende.
  • Enciende pero no hay sonido.
  • Hay sonido en un solo canal.
  • Suena muy bajo.
  • Hay distorsión.
  • Hay un zumbido.
  • El sonido aparece y desaparece.
  • Un canal suena diferente al otro.

Cada síntoma nos proporciona información.

El síntoma es una pista

Supongamos que un amplificador tiene sonido solamente en el canal izquierdo.

Eso ya nos permite pensar que probablemente existe una diferencia entre ambos canales.

Podemos comparar las mediciones del canal que funciona con las del canal que presenta la falla.

La comparación entre canales será una herramienta muy útil durante el curso.

El método

Podemos resumir nuestro método de diagnóstico en cinco pasos:

1. Observar

¿Qué hace el equipo?

2. Escuchar

¿Qué síntoma presenta?

3. Formular una hipótesis

¿Qué podría estar provocando ese comportamiento?

4. Medir

¿Qué medición puede confirmar o descartar nuestra hipótesis?

5. Decidir

¿Qué hacemos a partir del resultado?

Este proceso evita trabajar a ciegas.

Una regla para todo el curso

No midas por medir. Medí para responder una pregunta.

Si colocamos las puntas del multímetro sobre un componente sin saber qué esperamos encontrar, una lectura puede no significar demasiado.

En cambio, si previamente pensamos:

«Quiero saber si esta alimentación está presente»

entonces la medición tiene un objetivo concreto.

A partir del próximo tema comenzaremos a conocer las diferentes partes que encontraremos dentro de un amplificador y los componentes que forman esos circuitos.